No
estaba de moda cuando empezaron a hacerlo, pero sus programas sociales han evolucionado
como la Cerveza misma. Hay para todos los gustos, para todos los presupuestos,
para todas las ganas. La apariencia de Polar es patrimonio empresarial nacional,
digno de ser imitado y, ¿por qué no?, Superado.
La pobreza en Venezuela
tiene varias caras. Está el pobre que, pese a contar con ciertas habilidades
que le podrían generar un mejor nivel de vida, se conforma con ser pobre y
disfruta de los beneficios derivados de la asistencia social. Está el pobre con
recursos económicos que decide vivir como pobre, pero tiene acceso a los bienes
de la clase medía y más. Pero hay una clase de pobreza que va más allá de lo
material, el pobre que no sólo carece de recursos, sino que además no tiene
habilidades ni destrezas que le permitan pensar en un futuro distinto para sí mismo
y para las generaciones futuras.
Uno de los principios
fundamentales del liberalismo clásico sostiene que el ser humano, cómo agente económico
racional, obsérvalas oportunidades presentes en su entorno y las explota en
busca de un beneficio. No obstante, cualquier viajero que recorra Venezuela
puede observar las enormes potencialidades de negocio que existen en muchas
regiones del país que no son explotadas por los habitantes de esas comunidades.
¿Acaso los pobres
venezolanos no son agentes económicos racionales? Podría ser negligencia mental,
pereza de pensar o un claro desinterés por mejorar su situación, quizá
comodidad. O tal vez es que esas personas ven la oportunidad de negocio y
simplemente no saben qué hacer con ella. Las necesidades de los pobres son
tantas que los gobiernos no han podido con el problema, quizá porque tampoco
saben cómo enseñar la forma de ser un agente económico racional.
En una entrega anterior de Ven Economía Mensual se habló
de las empresas con visión social y se tocó, a grandes rasgos, algunos ejemplos
de programas de desarrollo endógenos impulsados desde el sector privado venezolano.
En esta oportunidad se presentará un mejor acercamiento a la labor de la
Fundación Polar como una de las experiencias pioneras en materia de
Responsabilidad Social Empresarial.
Un poco de historia
Empresa Polar nació en 1941
y desde entonces asumió un compromiso voluntario con la sociedad. Los primeros
beneficiarios fueron sus trabajadores y las familias que de ellos dependían.
Las comunidades aledañas a las plantas industriales también se veían
beneficiadas con programas de índole social, orientados a salud y educación.
Era entonces una Venezuela rural, con problemas propios de las naciones
rurales. Pero la evolución de la sociedad
vino acompañada de mayores
requerimientos y la Empresa decidió crear una institución más profesionalizada.
Se creó la Asociación Civil El Puntal que luego, a petición de los propios
trabajadores, se transformaría en la Fundación Polar. El objetivo siempre estuvo
claro: complementar la acción del Estado, no competir ni abarcar las obligaciones
propias del mismo o duplicar esfuerzos. Las actividades a las que se dedicó la
Fundación en un principio estaban orientadas a las necesidades humanas básicas
y, posteriormente, se orientaron los esfuerzos a otras áreas, como agrícola,
ambiente, ciencia, cultura, economía agroalimentaria, educación, historia de
Venezuela y salud. Aunado a ello, la Fundación ha realizado importantes donaciones
a personas e instituciones, ha apoyado el desarrollo del deporte y ha editado un
significativo volumen de textos que sirven de base para la instalación de
programas Sociales. En la actualidad, la Fundación Empresas Polar, sin
descuidar sus actividades originarias, promueve experiencias de desarrollo
sustentable En áreas agrícolas. Como aliado, la Fundación ha recorrido varios
rincones del País en la busca de oportunidades de negocio que puedan ser
desarrolladas por las propias comunidades, con el apoyo de un compañero que
aporte conocimientos y recursos financieros para ayudar a las comunidades a explotar
las posibilidades de ingresos que tienen a su alrededor.
Programas de Desarrollo
Comunitario
Sólo en uno de los ocho
proyectos enmarcados en la línea de desarrollo comunitario, la Fundación
Empresas Polar es el único aliado. Esto es importante porque pone en evidencia
que el esfuerzo es lo suficientemente bueno como para atraer instituciones relacionadas
que apoyen a las comunidades para su desarrollo. Ministerios, universidades,
organismos multilaterales, asociaciones de vecinos, entre otros, son algunos de
los organismos que se han involucrado con los programas de desarrollo que
promueve Fundación Empresas Polar.
El programa Organización de
la Cadena Agro productiva del Bambú, apoya a organizaciones artesanales para
propiciar el aprovechamiento integral del bambú para beneficio de los grupos y
la comunidad de San Javier. La Asociación Civil San Francisco (Asafran) y
Cooperativa de Producción Robisora son los socios comunitarios.
Los resultados del programa
van desde lo meramente contable, como la producción de más de 30.000 plantas y
la venta de 5.159, con un valor comercial de Bs.11.65 millones; hasta lo intangible,
como la capacitación para el manejo de los recursos naturales y su
transformación en productos comercializables. Además, los involucrados han
recibido talleres donde aprenden a tratar y cuidar esa materia prima que les
permite mantener
Una actividad rentable. Pero
no todo es dinero… La Cooperativa Robisora recibió un reconocimiento del Alto
Patronato de la República Italiana (Roma), por la presentación en la ciudad del
Vaticano de un pesebre realizado en bambú. Así mismo, se asistió a eventos de intercambio
de experiencias: seis ponencias, cuatro nacionales (Yaracuy) y dos
internacionales (Ecuador). El efecto en la autoestima de estas personas es uno
de esos efectos incalculables. De este programa se beneficiaron, en el período
2005-2006: 22
Artesanos, tres
productores, 24 familias, seis cortadores y una empresa.
Desarrollo de Cadenas Agro productivas:
Frutales y Cacao
La Asociación Civil
Chocolates La Flor de Birongo y la Asociación Civil Dulzura de Barlovento
tienen como aliado a la Fundación Empresas Polar para apoyar el desarrollo de
sus comunidades a través de la creación de cadenas agro productivas, donde los
agricultores y artesanos de Birongo y Sotillo, del Municipio Brión, se ven
beneficiados con la elaboración de chocolates y mermeladas. En el caso de La
Flor de Birongo, en el período 2005-2006, obtuvieron el permiso sanitario y ya
tienen planes de lanzamiento de un chocolate Premium y cinco registros de marca
de los productos. Entre los logros cuantificables se puede mencionar: un
volumen de compras de 3,6 toneladas (Bs.34,1 millones) en el procesamiento
promedio de 9.500 Kg (Bs.175,5 millones) y la creación de una sala para
realizar actividades formativas para el personal de la chocolatera y miembros
de la comunidad.
Pero si hay algo que no
tiene precio, es la autonomía, logro que han venido consolidando los
involucrados en el proyecto. 19 artesanos, 33 agricultores y 43 familias se han
beneficiado de este proyecto. Las ocho artesanas de Dulzura de Barlovento, no
sólo han logrado poner en marcha una pequeña y rentable empresa, sino que
además han conseguido una autonomía personal que se refleja en los logros
alcanzados. Producen 19.200 frascos al año, con los 5.013 Kg. de frutas que
compran a los productores de la zona. Sus ventas se ubicaron en Bs.48 millones
y lograron llegar a los anaqueles de auto mercados como Plazas y El Patio. Además
de beneficiarse las 8 artesanas, también se han beneficiado 15 agricultores y
23 familias y la comunidad de Sotillo.
Desarrollo Comunitario:
Proyecto Vetiver
La pobreza evidente en
varias comunidades de Carabobo y Vargas, así como los fuertes procesos erosivos
en la zona, motivaron el diseño de un plan para el impulso de la economía familiar
y el rescate del medio ambiente. Desde 2001 la Fundación propicia la siembra y
el uso artesanal de vetiver en diversas comunidades de los estados Anzoátegui,
Carabobo, Guárico, Miranda, Trujillo, Vargas y Yaracuy. El vetiver es una
gramínea nativa de la India, cuyo sistema radicular alcanza hasta 3 metros de
profundidad, lo cual amarra el suelo y lo protege de la erosión. También sirve
de insumo para la fabricación de piezas
Artesanales, con valor
comercial. Actualmente se cuenta con 400.000 nuevas plantas sembradas, 25
nuevos huertos familiares y 20 nuevas tiendas cooperadoras, entre otros logros.
La Fundación continúa la asesoría técnica para el mejoramiento productivo. Para
el período 2005- 2006 se logró la distribución de 9.196 nuevas piezas que
significaron ventas por el orden de los Bs.204,7 millones.
Cadenas agro productivas del maíz
La producción de maíz del
estado Yaracuy representa cerca del 10% de la producción para uso industrial de
Venezuela. El proceso se concentra en tres mil familias campesinas, que
trabajan en pequeñas parcelas, mono productores con potencialidad de
diversificación, pero muy pobres. Desde el año 2000 la Fundación diseñó un plan
estratégico para fortalecer el desarrollo de la franja maicera del estado. Tres
comunidades, junto a instituciones públicas y privadas, realizan acciones para
consolidar el circuito del maíz y lograr la diversificación de la producción
para mejorar la calidad de vida de estas poblaciones. De esta manera se logró
el establecimiento de la primera empresa
productora de maíz
artesanal, constituyéndose como la Cooperativa Semillero Artesanal 964, con
volúmenes de producción y venta de aproximadamente 2.000 Kg de semilla
artesanal de maíz comprada por pequeños productores de la zona. Adicionalmente
se estableció un grupo de creadoras artesanales de vetiver, que recibieron
talleres para la elaboración de piezas comercializables, y se consolidó la
Asociación.
Industria y Comercio Ven Economía
Mensual / Julio de 2007
Civil Cotoperí, cuyos
miembros recibieron talleres de capacitación en sistema de cuentas y manejo de
inventarios, conformándose la primera bodega de agua potable, gas doméstico y alimentos.
80 familias y 32 productores se han visto beneficiados con este proyecto. Circuito
marino productivo de pescadoras de ostra de mangle de La Restinga y de erizos
de mar de Chacachare, isla de
Margarita. Siempre existe
la posibilidad de que Mahoma vaya a la montaña,
Como lo demuestra la
experiencia de dos asociaciones de pescadoras artesanales de Margarita, que se
acercaron a la Fundación para pedir apoyo, y lo recibieron. Cincuenta mujeres
organizadas en dos asociaciones de pescadoras, se dedican a la extracción y
procesamiento artesanal de ostras y erizos, que son ofrecidos a turistas de la
zona. Ellas estimulan la participación de niños, ancianos y miembros de la comunidad
y en el período lograron la extracción de 989 cuñetes de ostras para
revendedores, lo que les significó un ingreso de Bs.14, 84 millones. La
participación de la Fundación Polar se orienta a incorporar valor a las
explotaciones, estudiar las variables ambientales,
Analizar los aspectos
ecológico y económico, optimizar el elemento turístico y favorecer la
comercialización y apertura de nuevos mercados, con el objetivo de incrementar
su productividad, fortalecer el trabajo en comunidad y mejorar sus condiciones de
vida en general.
Liderazgo, trabajo en
equipo y negociación
El hambre es un problema
gravísimo en Venezuela y tristemente, quienes lo padecen no logran ver las
opciones que pueden tener en su propio entorno. Desde el año 2000, la Fundación
Polar ha trabajado en tres comunidades del estado Sucre para fortalecer las
capacidades organizativas en torno a liderazgo, trabajo en equipo, negociación y
elaboración de proyectos de autogestión. Se formaron 30 promotores que
trabajaron en conjunto con toda la comunidad y lograron un buen diagnóstico de
la realidad socioeconómica. Con el resultado del diagnóstico se desarrolló un
programa de fogones y huertos, que tradicionalmente eran usados pero el mal
diseño de éstos dañaba la salud de las personas y sus pertenencias. Lo que hizo
la Fundación fue enseñarles a hacer los fogones de leña mejorados y, en el
período 2005-2006, se construyeron 30 nuevos fogones. Aunado a ello, se
realizaron talleres sobre
Siembra, cosecha,
utilización y preparación de productos alimenticios a partir del quinchoncho
para las familias de las comunidades participantes. Los niños participan
activamente y 26 fueron incorporados en el programa de siembra y construcción
de huertos familiares con el apoyo de los padres y la asesoría de la Fundación.
Hoy, 11 nuevas familias siembran sus alimentos en el patio de sus casas. Y para
propiciar el cambio de hábitos alimentarios en pro de una mayor seguridad alimentaria,
se dictan talleres para adultos y niños sobre alimentación vegetariana con
insumos propios de la zona.
Centro de Atención
Nutricional Infantil Antímano (CANIA)
En un terreno de 10.000 m2,
que otrora fuera la primera planta de Empresas Polar y que se donara en 1982
para una obra social, funciona CANIA. Este centro es producto de un trabajo de
investigación que se llevó a cabo en 1986 donde se determinó que el problema
más grave que sufría la comunidad de Antímano era la desnutrición infantil. En
junio de 1995, comienzan las actividades administrativas del centro y, un mes
después, se inician las actividades de asistencia ambulatoria. El 4 de
septiembre entra en funcionamiento la modalidad del seminternado. El Centro
para ese entonces estaba conformado por la Dirección General, la Coordinación
de Salud, la Coordinación de Psicología, la Coordinación Social y el Área de
Guardería. Para el período 2005-2006 el programa de nutrición comunitaria se
ejecutó en el 65% de la parroquia. Se han logrado importantes avances en el
proceso de concientización y movilización de la comunidad en relación con la
necesidad de organizarse y participar para mejorar el estado de salud y
nutrición de sus habitantes. En este sentido, existen 85 organizaciones
funcionando, 34 alianzas productivas consolidadas, diez comités de salud
funcionando, 167 promotores comunitarios formados. De los 120 proyectos que han
desarrollado, 29% ha sido concluido y 44% está en ejecución Pare el programa de
atención a la malnutrición se seleccionaron 2.048 niños, se atendieron 3.891 y
se realizaron 16.651 consultas que permitieron la atención de 1.490 nuevos pacientes,
con los cuales ya son 18.566 los niños atendidos en el Centro.
Hay muchos logros y muchos
proyectos de desarrollo comunitario, salud y educación que, por razones de
espacio, no fueron mencionados en este artículo. Vale decir que el informe de actividades
de la Fundación Empresas Polar cuenta con 97 páginas.
Ante problemas crecientes, soluciones
creativas
Lo más importante es saber
que, ante las cada vez más amplias necesidades de las comunidades aledañas a
las empresas y la imposibilidad de transferir recursos monetarios a todos para
superar la pobreza, la capacitación constituye la herramienta más valiosa que
se le puede ofrecer a una comunidad. No existe una sola vía para dar y recibir
apoyo, la empresa puede ir a una comunidad y hacer el trabajo de diagnosis para
apoyar el desarrollo o la comunidad puede ir a una empresa a pedir el apoyo. Lo
importante es estar dispuesto a dar algo.
Ven Economía Mensual /
Julio de 2007
Porque lo que el empresario
pueda enseñarle a la comunidad –y lo que pueda aprender de ella– es
invalorable. Los aprendizajes de la experiencia de la Fundación Empresas Polar
han sido recopilados en un libro titulado “Sistematización de experiencias de
desarrollo rural comunitario” y, aunque su título pareciera decir lo contrario,
no sólo las instituciones que deseen participar en programas de desarrollo
rural pueden beneficiarse de su lectura. Uno de los elementos más en la experiencia
de la Fundación, es la necesidad de trabajar con comunidades que ya tengan un
mínimo de organización interna. De esta manera se facilita el trabajo del ente
promotor. La semilla que se disemine hoy para la superación de la pobreza, será
la semilla mejor sembrada.